Hay ocasiones en las que debemos defender una posición. Puede ser en una venta, durante una negociación, al recibir una crítica hacia algo que hemos entregado, al intentar convencer al equipo de una estrategia de actuación, etc. Disponer solo de un buen argumento, puede tentarnos a buscar otros menos potentes que lo refuercen. En esos casos, es importante ser conscientes de los motivos por los que acabamos fracasando…