Uno de los principales motivos del estrés y de la saturación es la falta de delegación por parte de las personas que van sobre cargadas de tareas. Los motivos de esa debilidad pueden ser la falta de confianza en los demás, las malas experiencias, la creencia de que nadie podrá hacerlo como yo, la necesidad de demostrar en todo momento mi valor por miedo a no ser suficiente, etc. Mientras no se avance en el dominio de la delegación, padecer el síndrome del “quemado” parece ser el único camino…