En ciertas ocasiones, podemos identificar los ataques que nos están lanzando desde el exterior. Cuando solo disponemos de la herramienta de la defensa reactiva a esa hostilidad, nos vamos a ver muy a menudo agotados, estresados, afónicos y con una extraña sensación de estar perdiendo siempre la batalla. Esa defensa suele contener frases que empiezan por “es que” o “pero es que”…