Cuando le preguntamos a una persona cómo es, nos solemos encontrar con afirmaciones que transmiten mucha rotundidad por parte del preguntado. Parece lógico, ya que existe la suposición de que el que mejor se conoce es uno mismo. El riesgo de ese tipo de contundencia es que no se está considerando lo que realmente están viendo los demás en esa persona. Y eso puede tener consecuencias muy debilitantes…