Es bastante frecuente tener que relacionarnos con ese tipo de personas que nos desbordan con sus problemas, sus quejas, sus lamentos, sus críticas… Cuando se van, nos dejan esa desagradable sensación en la que nos han cargado nuestra mochila de preocupaciones, mientras que parece que ellas se han ido más ligeras de peso. Para este tipo de interacciones, resulta urgente disponer de herramientas, para filtrar muy bien la posible carga adicional que nos puede dejar ese encuentro…