Durante una trayectoria profesional puede plantearse la colaboración puntual con un equipo que no es el nuestro. Bien sea en calidad de experto en una disciplina, bien sea como refuerzo cuantitativo o cualitativo o porque un jefe decide que sería conveniente esa aportación, podemos encontrarnos ante el reto interactivo de aportar nuestro trabajo en un equipo u organización de la que no formamos parte.
Normalmente, se enfrenta la experiencia con ilusión, miedo a no estar a la altura, pereza o en la suposición de que todo irá bien y nuestra colaboración tendrá valor y será convenientemente reconocida. Pero esa expectativa puede evitar que tengamos presentes todos los peligros ocultos que comporta el reto...