Disponemos de un potencial limitado, que suele estar muy debilitado por la mala relación que se tiene con decir que no en cualquier área de nuestras vidas. Ya sea porque la mera idea produce bloqueo o porque se dice que no con efectos destructivos, aprender a decir que no y resolver todos los ruidos que puede generar el hacerlo, supone un aumento directo en la energía disponible para expandirnos y acercarnos a nuestros objetivos.