Quizás la interacción más compleja sea con la realidad. Especialmente, cuando esta se muestra poco atractiva o directamente hostil.
En este tipo de relación, la realidad en cuestión es la que es (admitiendo la dificultad que entraña verla con objetividad), pero hay diversos factores que tienen una influencia trascendental en cómo vamos a vivirla y, por tanto, a gestionarla.
Se trata de una interacción en la que las expectativas, la venenosa resignación, una mirada obtusa o unas gafas mal graduadas (a causa de los sesgos o de los ruidos presentes) suelen colocarnos en una posición en la que la, ya de por sí, fea realidad opta por radicalizar su falta de atractivo.
En este Encuentro con los suscriptores, vamos a abordar a esos elementos auxiliares con los que observar, analizar, diagnosticar, diseñar una manera inteligente de relacionarnos con ella e implementarla para ir a por su transformación en positivo.