Cada día es más frecuente desarrollar tareas en un plano de colaboración y paridad de roles, sin que haya una jerarquía que pueda imponer decisiones.
Acuerdos, colaboraciones, proyectos conjuntos en los que se implican varios equipos de la misma organización, emprendimientos entre socios al mismo nivel… son algunos ejemplos de acciones exentas de un líder claro que se responsabilice, que de una determinada dirección o que tenga la capacidad indiscutible de decidir.
Y esa supuesta igualdad colaborativa no siempre supone alcanzar grandes niveles de excelencia en lo que se pretende conseguir. Suele ser todo lo contrario, de manera que la frustración, la lucha de egos, los estados aparentes y una productividad muy por debajo del potencial de los implicados suele ser lo habitual.
En este Encuentro, abordaremos esta peligrosa trampa de la transversalidad, sus máscaras para evitar que no se perciba el riesgo que conlleva y, también , las herramientas para multiplicar las posibilidades de optimizar el rendimiento futuro ante estas experiencias.