La comunicación es un vehículo con el que relacionarnos con los demás. Con mayor o menor consciencia, cada comunicación tiene una misión diferente (conversar, negociar, reclamar, seducir, convencer, etc.). Es muy frecuente escuchar todo tipo de conversación en la que una persona dice algo y, reactivamente, los demás interlocutores contestan con fórmulas como “ya, pero…”, “yo no lo veo así”, “te estás olvidando de esto, cuando dices eso”, etc. De ese modo, casi todas las interacciones habituales se convierten en un combate, donde nadie aprende nada que no sepa. Existen otras fórmulas mucho más productivas a la hora de comunicarnos…