Las personas tienen el instinto de la evolución creativa y, por ese motivo, es frecuente pensar en maneras de hacer las cosas de forma diferente a cómo se están haciendo. Podemos observar como algunos tienen más desarrollada esa capacidad innovadora, pero lo que sí es habitual es padecer de cierta miopía para ver los obstáculos que pueden surgir, cuando desarrollemos nuestra propia idea.