Las consecuencias de mirar y no poder tocar

Las opciones para poder estar mirando experiencias ajenas; oportunidades que no son para nosotros en ese momento; posibles entradas en inversiones financieras de efímera temporalidad, que aparentan buenas rentabilidades; y realidades personales o materiales que se alejan de las nuestras, son cada día más ilimitadas. Estar pegado a esas ventanas durante muchas horas al día puede parecer que nos acerca a lo que vemos en ellas. Sin embargo, ignorar el estado emocional en el que puedes estar cuando, por fin, llega tu momento…

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