Ya sea porque se es consciente de ello o porque el entorno cercano no deja de recordártelo, hay personas que tienen una especial dificultad para ser sociables y para desplegar empatía, comprensión y tolerancia con los demás. Cuando se toma la decisión de mejorar en esa fortaleza, no siempre se obtienen los resultados deseados y parece que estamos atrapados en ese bajo nivel de conectividad con el mundo. Y para evitar seguir poniendo recursos y paciencia sin retorno, hay que explorar primero un aspecto que puede obstaculizar toda posible sociabilidad…