A lo largo de nuestra vida, podemos descubrir algún talento que tenemos ya de serie. También podemos darnos cuenta de que desarrollamos de manera excepcional alguna habilidad aprendida y entrenada. Es posible que sean los demás, los que identifiquen esas capacidades potencialmente extraordinarias. El peligro reside en no tener herramientas para gestionar esos descubrimientos, ya que nos podemos ver metidos en una verdadera trampa a causa de la inercia, el cortoplacismo o la complacencia con los demás o con nuestro propio ego…