En cualquier momento puede aparecer un posible cliente, al que consideramos mucho más importante que los demás. Puede contactarnos él mismo o unos observadores de su equipo, que le informarán después. Una oportunidad así no se presenta todos los días y hay que hacerlo mejor que bien. Por ese motivo el líder toma el mando personalmente y supervisa hasta el último milímetro de todo lo que haga o no haga el equipo. Sin embargo, las cosas no han acabado saliendo nada bien…