De manera más o menos previsible, recibimos la noticia de que la empresa para la que trabajamos ha sido adquirida o se ha fusionado con otra. El nerviosismo, el miedo, la incertidumbre o la tensión pueden ser los protagonistas de nuestra experiencia. Como consecuencia de esos estados emocionales actuamos de manera torpe, reactiva e imitadora de lo que hacen los demás, aunque no sepamos muy bien si esa es la mejor de las estrategias…