En ocasiones, pensamos en la posibilidad de que alguien nos contrate o que cuente con nosotros para su proyecto. Como en todo reto comunicativo, la estrategia a seguir no es sencilla y la cultura de la corrección, la prudencia y el miedo a no ser suficiente pueden apoderarse de la situación. Tras habernos ofrecido por si nos necesitan, se abre un periodo de espera en el que, muchas veces, sentimos que no nos van a llamar…